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19 Mar 2026
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GRI Mapea la brecha en la divulgación de la contaminación atmosférica

GRI_air pollution

La contaminación atmosférica se menciona ampliamente en los informes corporativos, pero se mide con mucha menor frecuencia de una manera que permita una divulgación coherente. El análisis más reciente de GRI pone de relieve esta brecha y muestra en qué ámbitos las prácticas de divulgación siguen siendo desiguales entre sectores y contaminantes.

Global Reporting Initiative (GRI) ha publicado un nuevo análisis sobre cómo las grandes empresas cotizadas informan sobre los contaminantes atmosféricos. El documento vincula la práctica actual con la actualización en curso de la GRI Norma temática sobre contaminación atmosférica y con el proceso más amplio de establecimiento de normas en torno a la divulgación de información sobre contaminación.

La principal brecha se encuentra entre el reconocimiento narrativo y la divulgación cuantificada.

Análisis realizado por GRI

El informe, La brecha en la presentación de información sobre contaminación atmosférica: evidencia de 1,000 organizaciones de sectores con altas emisiones, examina 2023-2024 informes de sostenibilidad y anuales de 1,000 empresas cotizadas de 8 sectores intensivos en emisiones. Estos incluyen la agricultura, los productos farmacéuticos, el transporte, la construcción, el procesamiento de metales, los materiales de construcción, los productos químicos y la minería.

El estudio distingue entre una «mención» y una «divulgación». Una mención es una referencia narrativa a un contaminante sin datos cuantitativos. Una divulgación es la identificación de un contaminante acompañada de un valor de emisiones u otra métrica similar. Esta distinción es fundamental para los resultados. La metodología también excluyó GRI índices de contenido, ya que pueden indicar la alineación con un marco sin demostrar una divulgación sustantiva en el cuerpo principal del informe.

Estado y relevancia

Esta publicación es una investigación y un análisis, no un requisito obligatorio de presentación de informes ni una medida de ejecución. En el estudio, GRI 305: Emisiones 2016 Divulgación 305-7 (GRI 305-7) sirve como punto de referencia existente para evaluar la práctica actual. El documento vincula sus conclusiones con la actualización en curso de la Norma temática GRI sobre contaminación atmosférica, pero no describe ningún nuevo requisito de divulgación adoptado o vigente.

En la presentación de informes de sostenibilidad, las conclusiones sugieren que el problema no es la falta de información reportada como tal, sino la falta de información cuantificada específica sobre los contaminantes en entornos de presentación de informes que, por lo demás, están maduros.

Lo que muestran las conclusiones

El patrón principal es claro: las menciones superan sistemáticamente a las divulgaciones. En otras palabras, las empresas hacen referencia a los contaminantes con mayor frecuencia de la que reportan valores cuantificados sobre ellos. Los óxidos de nitrógeno (NOx) y los óxidos de azufre (SOx) dominan la presentación de informes en toda la muestra, mientras que las partículas aparecen con menor frecuencia y los demás contaminantes son mucho menos visibles. Los contaminantes atmosféricos peligrosos (HAPs) y los contaminantes orgánicos persistentes (POPs) siguen siendo especialmente poco frecuentes, y solo una proporción muy pequeña de las organizaciones los menciona o cuantifica.

El contexto es importante. La mayoría de las empresas de la muestra publicaron un informe de sostenibilidad o un informe anual, 57% utilizó GRI, y entre los usuarios de GRI solo 43% utilizó GRI 305-7. Por tanto, el problema no es la ausencia de informes, sino el uso más limitado de información cuantificada específica sobre contaminantes.

Esta brecha puede reflejar una etapa inicial de la práctica, en la que un contaminante se reconoce como relevante antes de que los procesos de medición y presentación de información estén establecidos de manera coherente.

La relación con GRI es positiva, pero no completa. Las empresas que no utilizaban GRI informaron de un promedio de 0.46 contaminantes; aquellas que hacían referencia a GRI sin utilizarlo formalmente informaron de 1.14; y aquellas que utilizaban formalmente GRI informaron de 1.61. Al mismo tiempo, la referencia a GRI 305-7 no constituye por sí sola un indicador fiable de la calidad de la información divulgada.

Diferencias sectoriales

La situación por sectores también es desigual. La agricultura, los productos farmacéuticos, el transporte, la construcción y el procesamiento de metales generalmente muestran niveles más bajos de información específica sobre contaminantes, mientras que los materiales de construcción, los productos químicos y la minería muestran niveles de información relativamente más altos y coherentes. En el transporte, por ejemplo, alrededor de la mitad de las organizaciones mencionan el NOx, pero menos de 30% proporcionan información cuantificada. En los materiales de construcción, la brecha entre la mención y la divulgación es la más estrecha de los ocho sectores.

El sector de Chemicals destaca de una manera diferente. Presenta el mayor uso de GRI 305-7 y es uno de los únicos dos sectores en los que aparece algún tipo de información sobre HAP y POP. Aun así, la mención narrativa sigue tendiendo a adelantarse a la divulgación cuantificada.

La variación entre sectores es importante porque la fuente no presupone que todos los contaminantes sean materiales en todos los casos. Señala que el análisis no evaluó las valoraciones de materialidad a nivel de empresa ni las razones específicas de las omisiones en contextos individuales de presentación de información.

Implicaciones prácticas para la presentación de información

La cuestión práctica no es si se menciona la contaminación atmosférica, sino si el informe contiene información medible que permita la verificación, la comparación o el análisis de tendencias. Muchas divulgaciones siguen basándose en declaraciones generales sobre la gestión de emisiones, mientras que los datos cuantificados sobre contaminantes son menos habituales. El reconocimiento narrativo sin cuantificación puede equivaler a una forma de transparencia simbólica.

Las implicaciones abarcan la gobernanza, los datos y el diseño de la divulgación. Cuando la contaminación atmosférica aparece en la estrategia de sostenibilidad o en la divulgación narrativa, las organizaciones necesitan claridad sobre si existe un seguimiento a nivel de contaminante y quién es responsable del proceso subyacente de presentación de información.

Lo mismo se aplica a los datos, los métodos y los controles. La brecha no se limita a la redacción, sino que también se refiere a si los sistemas de medición, las metodologías, los factores de emisión y la trazabilidad de los datos son suficientemente sólidos para respaldar la divulgación cuantificada en el propio informe. Cuando se citan metodologías, a menudo se mencionan, pero no se explican, lo que deja una visibilidad limitada sobre los enfoques de cálculo en el cuerpo del informe.

El diseño de la divulgación también es importante. Los datos sobre emisiones suelen ubicarse en portales, sitios web o documentos presentados por separado, mientras que las referencias metodológicas suelen ser externas y se citan únicamente de forma breve. Esto crea una fragmentación de la información y plantea la cuestión, al redactar, de si los datos sobre contaminantes, las referencias metodológicas y las afirmaciones narrativas se están integrando de manera coherente en el paquete de información reportada.

La secuenciación forma parte del problema. Algunas empresas amplían el seguimiento de contaminantes con el tiempo, lo que significa que las organizaciones necesitan claridad sobre qué puede respaldarse ahora, qué sigue dependiendo de la maduración de los sistemas y cómo se explican esos cambios a lo largo de los ciclos de presentación de informes.

Qué observar a continuación

La conclusión equilibrada es que la presentación de información sobre la contaminación atmosférica está evolucionando, pero todavía no se ha institucionalizado de manera uniforme. A menudo, las empresas señalan que son conscientes de los impactos de los contaminantes antes de producir un patrón estable de divulgación cuantificada.

El aspecto inmediato que debe observarse es el próximo paso de GRI en el establecimiento de normas. El análisis se enmarca en la actualización en curso de la GRI Norma temática sobre contaminación del aire y en el proceso más amplio de establecimiento de normas, incluidos los borradores de exposición, los periodos de comentarios públicos y la participación de las partes interesadas. Hasta entonces, la cuestión práctica es si la información divulgada actualmente puede pasar de un lenguaje general sobre las emisiones a datos específicos sobre los contaminantes.

La incertidumbre persiste. El análisis no determina si las brechas reflejan una relevancia limitada, restricciones de medición o diferencias en la madurez de la presentación de información en casos individuales. Por tanto, el enfoque práctico sigue centrado en cómo se miden, explican e integran en los informes los datos sobre contaminantes.

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