La UE pospone directivas clave de sostenibilidad en medio de un impulso "stop-the-clock" para la simplificación y la competitividad
Tras una votación reciente en el Parlamento Europeo, la UE ha introducido ajustes notables en los plazos de implementación de sus directivas emblemáticas de sostenibilidad. Estos cambios —enmarcados como parte de una agenda más amplia de simplificación— afectan a la CSRD y la CSDDD, con implicaciones para las empresas que operan en los Estados Miembros de la UE.

El marco político de sostenibilidad de la UE está entrando en un período de recalibración. El 3 de abril, el Parlamento Europeo aprobó retrasos en la Directiva de Diligencia Debida Corporativa en Sostenibilidad (CSDDD) y en la Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa (CSRD). Estos ajustes reflejan el impulso político detrás de la propuesta “stop-the-clock” del Consejo, que apunta a reducir la carga regulatoria y mejorar la competitividad, preservando la dirección estratégica del EU Green Deal.
Paquete Omnibus: La agenda de simplificación más amplia
De hecho, los recientes retrasos forman parte de una iniciativa legislativa más amplia —el “Paquete de Simplificación Omnibus”— dirigida a reducir la complejidad y facilitar las cargas de cumplimiento para las empresas. El 26 de febrero, la Comisión Europea presentó este paquete para abordar múltiples marcos regulatorios, incluyendo la CSRD, la CSDDD, el Reglamento de Taxonomía y el Mecanismo de Ajuste en la Frontera de Carbono (CBAM), con el objetivo de mejorar la competitividad global de la UE.
El Paquete Omnibus se compone de dos partes: Omnibus I, que propone enmiendas a la CSRD, CSDDD y al Reglamento de Taxonomía, y Omnibus II, que se centra en la simplificación de programas de inversión de la UE como InvestEU. Estas propuestas siguen sujetas a negociaciones adicionales y adopción formal, pero señalan un giro regulatorio hacia mayor flexibilidad y alivio administrativo.
Cronogramas revisados: quién se ve afectado y cuándo
Con 531 votos a favor, 69 en contra y 17 abstenciones, el Parlamento Europeo adoptó la propuesta de la Comisión como parte de un esfuerzo mayor para simplificar las normas ESG. Según el nuevo calendario, los Estados miembros tendrán hasta el 26 de julio de 2027 para transponer la CSDDD a la legislación nacional. La primera ola de empresas afectadas —aquellas con más de 5,000 empleados y 1.500 millones de euros en facturación, o empresas no pertenecientes a la UE con facturación equivalente en la UE— aplicará las normas de diligencia debida a partir de 2028. La misma fecha aplicará para la segunda ola, que incluye empresas con más de 3,000 empleados y 900 millones de euros en facturación.
El plazo para los informes de sostenibilidad bajo la CSRD también ha sido pospuesto. Las grandes empresas con más de 250 empleados deberán publicar sus primeros informes de sostenibilidad en 2028, cubriendo el ejercicio financiero 2027. Las PYME cotizadas comenzarán a reportar un año después, en 2029.
Perspectiva estratégica
La decisión de retrasar las directivas clave de sostenibilidad representa un ajuste notable en la hoja de ruta regulatoria de la UE. Aunque se presenta como un esfuerzo de simplificación, crea un nuevo entorno de planificación para las empresas que operan dentro o en relación con el mercado europeo. La dirección general de la agenda de finanzas sostenibles de la UE permanece sin cambios, pero su implementación seguirá un camino más gradual.
Para los preparadores, los próximos meses requerirán una alineación cuidadosa entre los requisitos legales revisados y las expectativas continuas del mercado. Mantener la preparación operativa y la consistencia transjurisdiccional —particularmente para organizaciones con actividad internacional— será esencial para mantener la confianza y la coherencia regulatoria entre jurisdicciones.