El regulador de la UE refuerza el control sobre la gestión del riesgo ESG para bancos
La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha introducido nuevas directrices para la gestión de riesgos ESG, que entrarán en vigor el 11 de enero de 2026, con un plazo extendido para instituciones pequeñas y no complejas hasta el 11 de enero de 2027. Las directrices requieren que los bancos evalúen y gestionen los riesgos físicos, de transición y sociales relacionados con el cambio climático, establezcan metas cuantitativas para la reducción de emisiones financiadas, y desarrollen previsiones a largo plazo, enfocándose en sectores con alta intensidad de carbono como energía y transporte. Las instituciones financieras también deben proporcionar reportes transparentes sobre su impacto climático, reservar capital para posibles pérdidas relacionadas con ESG y apoyar a los clientes en la adopción de prácticas sostenibles. Estas medidas buscan fortalecer la estabilidad financiera y apoyar los objetivos de neutralidad de carbono de la UE para 2050.

En enero de 2025, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha emitido nuevas directrices destinadas a mejorar la gestión de riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) dentro del sector bancario de la UE. Estas medidas están diseñadas para mitigar las amenazas a la estabilidad financiera derivadas del cambio climático, factores sociales y cuestiones de gobernanza.
Las Directrices entrarán en vigor el 11 de enero de 2026, excepto para las instituciones pequeñas y no complejas, para las cuales las Directrices aplicarán a más tardar el 11 de enero de 2027.
Disposiciones clave de las recomendaciones:
- Análisis de Escenarios ESG
Los bancos deben implementar un análisis detallado de escenarios para identificar, evaluar y gestionar los riesgos ESG. Este análisis debe tener en cuenta:- Riesgos físicos: Las consecuencias del cambio climático, incluidos riesgos como inundaciones, sequías y eventos climáticos extremos, que pueden afectar los activos de los clientes;
- Riesgos de transición: Asociados con cambios en la legislación, tecnologías y preferencias de los consumidores dentro del cambio hacia una economía baja en carbono. Por ejemplo, el aumento de impuestos al carbono puede impactar la rentabilidad de las empresas de combustibles fósiles;
- Riesgos sociales: Como el impacto en el empleo y las condiciones laborales debido a la introducción de tecnologías verdes.
- Evaluación de Vulnerabilidad Sectorial
Se presta especial atención a sectores con alta intensidad de carbono, como energía, metalurgia y transporte. Los bancos deben evaluar en qué medida sus clientes están alineados con los objetivos del Acuerdo de París y su capacidad para reducir su huella de carbono. Por ejemplo, las organizaciones del sector de combustibles fósiles deben presentar planes claros para la reducción de emisiones y diversificación de sus actividades. - Establecimiento de Metas Cuantitativas
Las instituciones financieras deben desarrollar metas específicas para la reducción de emisiones financiadas en línea con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. - Horizonte de Pronóstico a 10 Años
Las directrices requieren que los bancos desarrollen pronósticos a largo plazo que abarquen al menos 10 años. Estas previsiones deben incluir un análisis de:- Dependencia de los clientes de los combustibles fósiles;
- La probabilidad de alcanzar los objetivos climáticos clave, incluida la neutralidad de carbono;
- Posibles consecuencias financieras para los bancos si los clientes no se adaptan a tiempo.
- Asegurando Capital Suficiente para Cubrir Riesgos ESG
Los bancos están obligados a asignar capital para hacer frente a posibles pérdidas vinculadas a la disminución de la calidad crediticia de activos afectados por el cambio climático y para cubrir posibles acciones legales derivadas del incumplimiento de las normas ambientales. Por ejemplo, existe el riesgo de demandas por parte de activistas que se oponen a la financiación de proyectos ambientalmente dañinos.
Los bancos deben divulgar información completa respecto al impacto climático de sus actividades, incluyendo el reporte de emisiones financiadas (Alcance 1, 2 y 3), progreso hacia los objetivos climáticos y posibles pérdidas financieras en casos donde los clientes no cumplan con sus metas.
Las instituciones financieras deben apoyar a sus clientes en la adaptación a los requisitos de sostenibilidad. Por ejemplo, pueden ofrecer financiamiento para tecnologías verdes o iniciar programas de formación para socios en gestión sostenible.
Desafíos y Soluciones
Un desafío clave es la falta de datos y experiencia para el análisis a largo plazo de riesgos ESG. Las soluciones podrían incluir la adopción de normas internacionales como GRI e ISO, junto con la contratación de consultoras especializadas.
Además, será necesaria una reestructuración de los procesos comerciales y capacitación de empleados. Los bancos pueden abordar estos desafíos integrando métricas ESG en sus procesos de gestión y colaborando activamente con reguladores y socios.
Conclusiones y Beneficios Empresariales
Las recomendaciones de EBA sientan las bases para el desarrollo sostenible dentro del sector bancario, permitiendo a las organizaciones:
- Reducir los riesgos asociados al cambio climático y a la responsabilidad social;
- Fortalecer su reputación comprometiéndose con principios ESG;
- Atraer más clientes e inversores enfocados en el desarrollo sostenible.
Estas medidas también mejoran la competitividad de los bancos, asegurando su resiliencia frente al cambio global.