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04 Mar 2025
Noticias

EE.UU. Sale del Proceso de Evaluación Climática de la ONU: Un Movimiento Estratégico con Repercusiones Globales

La decisión de la administración Trump de retirarse de las evaluaciones climáticas globales de la ONU marca un cambio significativo en el papel de EE.UU. en la conformación de las políticas climáticas internacionales. Al finalizar la crucial sesión del IPCC en febrero de 2025, este movimiento dejó a EE.UU. sin una voz oficial en las futuras regulaciones climáticas, lo que potencialmente debilita su influencia en los mercados de carbono y las tecnologías sostenibles. Con China ganando terreno en la diplomacia climática, esta salida podría obstaculizar la competitividad estadounidense, dificultando a las empresas navegar en un mundo donde la sostenibilidad se está convirtiendo en el nuevo estándar. Las consecuencias podrían repercutir en los ámbitos económicos y políticos durante años.


USA Exits from UN Climate

La administración Trump ha ordenado oficialmente a los científicos estadounidenses cesar su participación en el desarrollo de las evaluaciones climáticas globales de la ONU. Se han suspendido proyectos conjuntos entre el Programa de Investigación del Cambio Global de EE.UU. (USGCRP) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

Ruptura en la Etapa Final

Esta decisión se tomó apenas días antes de la crucial sesión del IPCC, que se celebró del 24 al 28 de febrero en Hangzhou, China. Durante esta sesión, los países finalizaron los enfoques para el Séptimo Informe de Evaluación (AR7), un documento clave para la configuración de la política climática, la regulación internacional y las estrategias globales de inversión para los próximos años.

Como resultado, la posición oficial de EE.UU. en este proceso ha desaparecido efectivamente. Esto no solo socava la credibilidad científica del país, sino que también elimina la influencia de Washington sobre decisiones futuras relacionadas con mercados de carbono, estándares de inversión y prioridades tecnológicas.

Comunidad Empresarial Estadounidense en una Encrucijada

Para las empresas estadounidenses, la salida del proceso del IPCC presenta riesgos no solo políticos sino también económicos. Inversionistas globales, agencias de crédito y corporaciones internacionales confían cada vez más en las evaluaciones climáticas de la ONU para tomar decisiones estratégicas, desde calificaciones crediticias hasta la asignación de inversiones y la selección de socios en la cadena de suministro.

Ignorar estos estándares podría poner a las compañías estadounidenses en desventaja frente a sus homólogos europeos y asiáticos, donde la transparencia en temas climáticos ya se ha convertido en una parte integral de las estrategias empresariales.

Respuesta Global a la Retirada de EE.UU.

La decisión ha sido recibida con preocupación en los círculos climáticos y financieros. Los principales fondos europeos de desarrollo sostenible ya han señalado que la ausencia de EE.UU. del sistema global de reporte climático creará vacíos en los datos y aumentará la fragmentación de los estándares internacionales.

Dicha fragmentación probablemente conducirá a costos más altos para las empresas internacionales, especialmente para las multinacionales que ahora tendrán que navegar por una gran variedad de sistemas de reporte y requisitos regulatorios en diferentes países.

Los analistas advierten que Estados Unidos corre el riesgo de convertirse en un país con un “déficit de confianza climática”, lo que podría dañar el atractivo de inversión no solo de los sectores ecológicos, sino también de la economía estadounidense en su conjunto.

Consecuencias a largo plazo para la economía de Estados Unidos

Si la ruptura con el IPCC se convierte en una estrategia a largo plazo, la economía estadounidense podría enfrentar varios riesgos sistémicos. En primer lugar, el acceso a fondos y préstamos verdes internacionales podría volverse más limitado, ya que las principales instituciones financieras globales están incorporando cada vez más criterios climáticos en sus carteras de inversión. En segundo lugar, las barreras de carbono para las exportaciones que no cumplan con estrictas normas climáticas podrían obstaculizar la competitividad de los exportadores estadounidenses en los mercados internacionales. En tercer lugar, la retirada de Estados Unidos de proyectos internacionales líderes en tecnología ambiental podría dificultar al país el acceso a innovaciones críticas. Finalmente, Estados Unidos podría perder su competitividad global, ya que los países que ignoren las normas climáticas enfrentarán mayores riesgos reputacionales y financieros.

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